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Fotografías: Las 500 fotografías seleccionadas del Camino de Santiago 2008
Hablar del Camino de Santiago antes de recorrerlo es como hablar de un sueño antes de dormirse (Juanjo Alonso).
Hicimos el Camino en dos grupos. El primero iba un día por delante y estaba formado por seis personas. El segundo grupo, en el que me encontraba yo, estaba formado por nueve personas. Claro está que mientras más personas haya involucradas más divertido será, pero en este caso, además de la diversión también debe buscarse la optimización. Un grupo de nueve personas para hacer el Camino de Santiago no es óptimo. Lo óptimo sería un grupo de dos o tres personas (apurando a cuatro si tienen la misma fuerza y resistencia). Es como todo en esta vida, cada cosa tiene su parte buena y su parte mala. La parte mala de ir tantas personas es que se tarda más en desayunar, en comer, hay que ir esperando, etc. La parte buena es, lógicamente, que estás bien acompañado. Las risas están aseguradas, si surge cualquier problema siempre es mejor estar bien acompañado. Para hacer el Camino de Santiago sin prisas y sin tener absolutamente nada programado quizás lo mejor es ir muchas personas pero sin preocuparte absolutamente del tiempo, de dónde pasaras la noche o cuánto tiempo vas a tardar en almorzar.
La parte buena de ir pocas personas en la velocidad con la que se deciden las cosas, estadísticamente deberían de ocurrir menos problemas, etc. Y la parte mala radica en si tienes un problema y no sabes a quien o donde acudir. Una vez que acabas la jornada BTT y te dispones a visitar la ciudad es mejor estar bien acompañado.
Supongo que todo es relativo a lo que cada uno quiera hallar en el Camino (deportividad, tranquilidad, armonía…).
Sea como fuere, lo importante es hacer el Camino. Incluso solo. Muchísimas personas hacen el Camino solo y encuentran compañeros de viaje durante todo El Camino.
Es importante llevar una buena guía de viaje para tener información y teléfonos de alojamientos, restaurantes, etc. además de los mapas que siempre acompañan este tipo de guías.
Mi consejo es llevar poca ropa para que las alforjas no pesen demasiado en las subidas. Un par de mudas (yo llevé tres) ciclista, dos mudas de verano, un pantalón largo, una camiseta de manga larga, un chubasquero, chanclas, zapatillas y ropa interior. Además recomiendo NO llevar mochila por las posibles rozaduras (por la sudor). Llevar casco y gafas de sol adecuadas resulta imprescindible. A mi personalmente me gusta llevar poco dinero en efectivo encima e ir pagando con las tarjetas de crédito.
Viene bien llevar unas barritas energéticas para esos momentos en los que parece que te falla la fuerza así como pastillas de Isostar para el agua. Teléfono móvil y documentación. Apúntate en la Tarjeta Sanitaria tu número de Seguridad Social. La Tarjeta Sanitaria Catalana de CATSALUT no lleva el número de la Seguridad Social y puede ocasionarte problemas si necesitas atención médica fuera de Cataluña.
Si vas a ir en tren hasta Roncesvalles es recomendable pagar billete para las bicicletas y así no tener que desmontarlas.
Para regresar a casa lo que hacen muchos bicigrinos es alquilar un coche o furgoneta y pagarlo a medias entre todos. Sale mucho más rentable que el avión o el tren y pueden llevar las BTT.
Agradecer a todas las personas que me acompañaron durante el Camino su amabilidad y compañerismo. Especialmente a los componentes de ambos grupos que salimos de Terrassa y Sabadell y que por desgracia no pudimos acabar juntos (Xavi, Sonia, Xoxé, Pepe, Oscar, Ruth, David, Sonita, Sisco, Paqui, Aitor, Viki, Yessica, Manolo). También un agradecimiento a Guillem y Neus por preocuparse en todo momento por el estado de salud de Xoxé y ofrecerse para ayudar. Agradecer a Manfred y Rafa la compañía del Camino. Agradecer a “La Salida” (mi BTT) que no me diera absolutamente ningún problema. No tuve ni que apretar un tornillo. Se comportó como una campeona durante todo el Camino simplemente engrasando de vez en cuando la cadena y rozamientos. Llevar cámaras con líquido anti-pinchazos sin duda es una buena idea. Pesa un poco más pero merece la pena despreocuparse de los pinchazos. Y agradecer a todos los bicigrinos y peregrinos que hicieron el Camino antes que yo y lo señalizaron con la típica flecha amarilla.
Espero que toda esta información sirva para que futuros bicigrinos lleguen al final del Camino y para los que ya lo han hecho, sirva para recordar el magnífico viaje.

Sergi
Sergi.